La cultura del «Tiempo Lento» nace del calor tropical que requiere suaves movimientos, búsqueda de pequeños detalles y un estilo de vida que sitúa a la persona en el centro de la cotidianidad: el tiempo es un bien muy apreciado, que se desgrana lentamente, que se vive y disfruta como el perfume y el ambiente poco a poco. El tiempo en La Habana parece casi dilatarse, perder el frenesí de hacer muchas cosas para convertirse en placer por realizar los actos cotidianos.
Esta cultura era y es la matriz, la base y la naturaleza misma de la producción de Cuervo y Sobrinos desde 1882 a hoy. |